(1999) Duración 2h.

Dirigida por Sam Mendes y protagonizada por Kevin Spacey.
La película es un excelente retrato de las relaciones humanas en sociedad, sobre cómo se intenta aparentar una imagen de éxito y perfección, sobre la belleza de las pequeñas cosas, en fin… sobre la vida en general. La historia comienza con Lester, un publicista que vive el sueño americano de tener una buena vida sin sobresaltos, hasta que un día se da cuenta que toda su vida había sido una pérdida de tiempo, producto de una secuencia de sucesos desafortunados que le ocurren en un corto lapso y principalmente debido a que se enamora de la mejor amiga de su hija, allí comienza a hacer cosas como ejercitarse, fumar marihuana, chantajear a su ex jefe, etc. Es excelente ver como su forma de comportarse comienza a incomodar a todos a su alrededor, algo que parece no importarle a nuestro protagonista. Un final totalmente impredecible para lo que sucede durante el film que le da un toque perfecto y abrupto que creo es justamente lo que la historia pide para su conclusión. Brillante película, desde la música hasta la fotografía y el uso de sus colores, tiene una esencia muy de los 90 que es algo que particularmente me encanta, es una historia para reflexionar que nos da otra perspectiva de la vida, algo realmente novedoso para la época en la que se estrenó y que aún a día de hoy resulta sumamente atrapante, da un pantallazo sobre muchos temas interesantes, una cinta que tiene de todo. Personalmente es una de mis películas favoritas y aprovechando que netflix la sumo a su catálogo hace pocos días quería escribir sobre ella y recomendarla.
Disponible en Netflix y Cablevision Flow.
Calificación: 9/10





